Sarkozy, del cielo al infierno
Los franceses, incluso los que no le votaron, se rindieron a sus pies, hipnotizados por la hiperactividad de un personaje de quien esperaban milagros, incluidos los que había prometido durante su campaña: más dinero. Dicho políticamente, un aumento del poder adquisitivo. Durante la primavera y el verano de 2007 su popularidad creció como la espuma alcanzando cotas desconocidas, que en el mes de septiembre rozaban el 70%.
Pero acabó el verano y llegaron las rebajas. Desde entonces está en caída libre; su imagen, lastrada por la exhibición de su vida privada, está hecha añicos. El pasado 28 de abril batía todos los récords de impopularidad de un presidente francés en su primer año en el poder.
Publicado en General por Rosa Jiménez Cano |
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