19 de Abril de 2008 por Rosa Jiménez Cano

La escasa calidad de vida de Clara Blanc

Hace nada destácabamos el caso de Clara Blanc, quien también ha pedido ayuda para morir en Francia. Ignacio Cembrero expone el caso en un reportaje en EL PAÍS:

“Me había preparado para unas cuantas cosas, pero no para esto”, recuerda Clara Blanc, seis años después, sentada en la terraza de un restaurante de la Place de la Comédie, en el centro de Montpellier (sureste de Francia), la ciudad cerca de la que vive. “No me esperaba tal carencia de humanidad, de tacto”, recalca. “Me desplomé. Aquella sentencia médica truncó mi juventud. Tardé 18 meses en empezar a levantar cabeza, en asumir la renuncia a la vida feliz que me había imaginado”.

Publicado en General por Rosa Jiménez Cano |

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